skip to main content

Jean Lambert London's Green MEP

EUROPA SÍ IMPORTA

Flag of Spain

Hay mucha gente que ni siquiera sabe que las elecciones al Parlamento Europeo tendrán lugar dentro de unas semanas, y seguramente hay menos gente a la que le importe. Quizás sientan que las decisiones adoptadas en Europa se alejan mucho de sus vidas cotidianas, y a menudo se cree que el representante enviado a Bruselas no va a cambiar nada.
No obstante, Europa sí importa y las personas en la mesa de negociación o las que pulsan los botones en las votaciones tendrán un enorme impacto en nuestras vidas durante las próximas décadas. La UE no es ni mucho menos perfecta, pero constituye una fuerza para el bien común, y esa es la base sobre la que construir y no destruir. En los próximos años se tomarán muchas decisiones importantes en temas que abarcan desde la política energética hasta la seguridad alimentaria y la libre circulación de sus ciudadanos. Son decisiones que afectarán a nuestros derechos, servicios públicos, puestos de trabajo, al igual que la protección del territorio, del mar y el aire que compartimos. Por eso, es tan crucial que todo aquel que tenga voto haga uso de este derecho.

Es posible que uno de los aspectos más positivos del Parlamento Europeo radique en los derechos humanos. Nuestro parlamento conjunto ha estado en primera línea para lograr una sociedad más justa para todos, tanto en Europa como en el resto del planeta. La Unión Europea se sostiene sobre valores de respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia y la igualdad. Y esto es lo que está en juego en estas elecciones.

Tras años de austeridad, hemos visto como algunos políticos han usado a los inmigrantes y ciudadanos de otros países comunitarios como cabezas de turco para explicar el aumento de la pobreza y la desigualdad que impera en el país. Sin embargo, esto no lo han provocado nuestras comunidades internacionales, sino la codicia de las grandes empresas, la temeridad de los bancos y las nefastas decisiones políticas diseñadas para proteger los privilegios de unos pocos. La retórica xenófoba antes propia de la extrema derecha casi se ha vuelto común y esto es profundamente alarmante.

Londres es una urbe llena de diversidad en el centro de Europa, y eso es algo que me enorgullece. Debemos celebrar esta variedad de culturas y no crear más divisiones.
Hay un peligro real de que los partidos de extrema derecha ganen terreno a lo largo y ancho de Europa. Se trata de políticos que fingen hablar para los ciudadanos de a pie, pero que no trabajan por el bien común. Para ellos, los derechos de los trabajadores y los sueldos justos son un lujo que se debe desmantelar para así favorecer los intereses de aquellos que ostentan el poder económico. Niegan la realidad del cambio climático y no tendrían escrúpulos en destruir el planeta a cambio de beneficios a corto plazo. Eliminarían el derecho a la libre circulación de ciudadanos europeos, algo de lo que se benefician 1,5 millones de ciudadanos británicos residentes en países europeos, al igual que los muchos que eligen vivir aquí. Su discurso genera desconfianza y racismo, cierra fronteras y reduce opciones. Si ellos ganan, todos perderemos.

No se equivoquen: estas elecciones decidirán las tendencias futuras de la UE. La extrema derecha está muy motivada y si acaparan más poder, dañarán gravemente el tejido de nuestra sociedad. Necesitamos a todas las voces progresistas, independientemente del partido que apoyen o de su procedencia, para garantizar que los representantes que vuelvan a Bruselas sean personas capaces de defender la diversidad, crear estabilidad laboral para el futuro y proteger unos estándares mínimamente decentes de bienestar, vivienda y derechos básicos para todos.

Esta es la razón por la que estas elecciones son tan prioritarias para todos nosotros, y todo aquel con derecho a decidir debería hacerlo. Debemos evitar una actitud de inercia y omisión que luego nos deje inmersos en una situación en la que la extrema derecha gane fuerza. Debemos apoyar una visión positiva para el futuro de Europa, con énfasis en el respeto y la dignidad.